Durante la temporada estival, estamos más expuestos a las picaduras de diversos insectos, por lo que es fundamental conocer a nuestros aliados en la lucha contra ellos. Los repelentes y los insecticidas son productos diseñados para manejar plagas, pero tienen funciones diferentes. Ambos son útiles, pero es importante elegir el adecuado según la situación y el objetivo.
¿Qué son los repelentes de insectos?

Los repelentes de insectos son productos diseñados para mantener a los insectos alejados, protegiéndonos tanto de sus molestas picaduras como de enfermedades graves. Insectos como mosquitos, garrapatas y moscas pueden ser portadores de virus y bacterias peligrosas, lo que hace que contar con una barrera protectora sea esencial, especialmente durante épocas de calor o en áreas con alta concentración de insectos. Por ello, es importante entender cómo funcionan los repelentes, cuándo y cómo utilizarlos adecuadamente, y qué opciones existen para asegurar nuestra seguridad y bienestar.
¿Cómo usar correctamente un repelente de insectos?
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Aplicación en la piel:
Aplica el repelente sobre la piel expuesta, evitando áreas sensibles como los ojos y la boca. Si el repelente es en aerosol, rocíalo a unos 15-20 cm de la piel, en un área bien ventilada para evitar la inhalación del producto. Si es en crema o gel, distribúyelo de manera uniforme.
Evita aplicarlo en heridas abiertas o zonas irritadas. Si tienes la piel sensible o estás lesionado, el repelente podría causar irritaciones. -
Aplicación en el rostro:
Usa las manos para aplicar el repelente en el rostro, asegurándote de evitar los ojos y la boca. Si utilizas un aerosol, primero rocíalo en tus manos y luego distribúyelo con suavidad en el rostro. -
Precauciones:
No uses repelentes en la piel de bebés menores de dos meses.
Es importante leer siempre las indicaciones para asegurarte de que el producto sea adecuado para tu tipo de piel y las condiciones del entorno.
Evita combinar repelentes con protector solar, ya que esto puede reducir la eficacia de ambos. Si necesitas usar ambos productos, aplica primero el protector solar y luego el repelente.
Los repelentes químicos más comunes para el cuerpo suelen contener ingredientes activos que protegen eficazmente contra insectos, como mosquitos y garrapatas. Aquí están los más utilizados:
1. DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida)
- Descripción: El DEET es el repelente químico más conocido y ampliamente utilizado para proteger la piel contra picaduras de insectos. Se utiliza en una amplia gama de concentraciones, que varían del 5% al 100%.
- Concentración: Las concentraciones más comunes para uso en el cuerpo varían entre el 10% y el 30%, lo que proporciona una protección de entre 2 y 6 horas, dependiendo de la concentración.
- Eficacia: Es eficaz contra una amplia variedad de insectos, incluidos los mosquitos, las garrapatas y las moscas.
- Precauciones: Puede ser irritante en algunas personas, especialmente en pieles sensibles. No se recomienda para bebés menores de 2 meses.
2. Icaridina (Picaridina)
- Descripción: La icaridina, también conocida como picaridina, es una opción menos irritante y una alternativa al DEET. Se utiliza para repeler mosquitos, garrapatas, moscas y otros insectos.
- Concentración: Los repelentes con icaridina suelen tener concentraciones de entre el 10% y el 20%, lo que proporciona protección de entre 3 a 8 horas.
- Eficacia: Ofrece una protección similar a la del DEET, pero con menos riesgo de irritación en la piel.
- Ventajas: No tiene un olor fuerte, es menos irritante y se puede usar en pieles más sensibles. Es adecuado para personas con alergias o piel delicada.
- Precauciones: No se recomienda para bebés menores de 2 meses.
¿Cómo elegir insecticidas?

Los insecticidas químicos se utilizan en diversas situaciones para controlar y eliminar insectos. En la agricultura, protegen los cultivos de plagas como insectos chupadores, comedores de hojas o los que atacan la raíz de las plantas. En el hogar, se emplean para controlar insectos domésticos como mosquitos, hormigas, cucarachas y moscas. Además, se utilizan en áreas industriales y comerciales para mantener el entorno libre de plagas.
Formas de presentación:
Los insecticidas químicos se presentan en diversas formas, adaptándose a las necesidades de aplicación:
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Aerosoles: Fáciles de aplicar en espacios pequeños, como habitaciones o áreas específicas del hogar. Son ideales para eliminar insectos voladores o de fácil acceso.
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Polvos: Se usan para tratar áreas más grandes o para aplicaciones directas en superficies donde se sabe que habitan los insectos, como en jardines o cultivos.
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Líquidos: Se aplican con pulverizadores, siendo adecuados para cubrir superficies más extensas como campos agrícolas o áreas exteriores del hogar.
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Tabletas o líquidos para uso eléctrico: Este tipo de insecticida se utiliza en dispositivos eléctricos, como vaporizadores o difusores. Las tabletas liberan vapores insecticidas al calentarse, proporcionando una protección continua contra insectos voladores, como los mosquitos, en espacios cerrados como dormitorios o salas de estar. Son muy convenientes, fáciles de usar y brindan una acción prolongada.
- Cebos: Son formulaciones que se colocan en puntos estratégicos donde los insectos tienden a alimentarse, como en el caso de las trampas para cucarachas o hormigas.
Descubre nuestras opciones de repelentes e insecticidas , herramientas esenciales para el control de insectos. Los repelentes evitan que los insectos se acerquen, mientras que los insecticidas eliminan o controlan las plagas. Elegir el producto adecuado y usarlo de manera correcta garantiza su eficacia, minimizando los riesgos para la salud, la seguridad de tu hogar y el medio ambiente.